Habito, Costumbre y Espiritu
Toda actividad en repetición se convierte por consecuencia en un habito, fuera de la connotación que podamos definir como negativa o positiva es en si, un habito. El habito se sostiene así mismo bajo la definición de unas condiciones pre-establecidas que se perpetuán a medida que el habito se convierta en cultura. En si, se vuelve cultura y la cultura esta envuelta por Ethos.
Tradicionalmente la cultura se vuelve un paradigma que define la concepción o la interpretación de la realidad mediante los habitós, valores, éticas y las moralidades que entiende pertinente para la vida. Es de la intención del autor recalcar que tal cultura esta sujeta a la relatividad, pues es un conglomerado de ideas que se vuelven colectivas; en un nivel individual varían según la percepción del individuo. Podemos comparar la experiencia con la de trazar un mapa en donde se establecen los puntos cardenales, (puntos de referencia) de donde se trazan los nombres de cada territorio, en la mente seria similar a ser definido como el punto de partida de donde se idean los conceptos. Esto nos introduce a la cueva de Platón en donde los conceptos son solo la sombra de aquellos arquetipos que en su ultima esencia pura están fuera de forma.
El Mapa se vuelve entonces un punto de referencia retroalimentado de la relación entre el individuo y la sociedad y vice-versa. (sociedad, individuo); esto se puede considerar como un plano de segunda instancia, ni es el fin, ni el principio de nada; sino la concepción de lo que acepta un ser como realidad, por ende esta segunda instancia puede ser la que conforma el carácter y la identidad de un individuo o una sociedad.
Aquí podemos encontrar mas allá del nivel intelectual, racional, político o social que ETHOS en mi visión es el lugar donde habita el hombre, mas allá de su materia es donde habita su alma, a su vez en donde habita su Espíritu y su habito intrínsecamente por consecuencia lo forma. Así que de esta manera en que he definido o tratado de llevarlos a un ejercicio serio de introspección, nos topamos con la forma, la que queda en un plano de segunda instancia, siendo la primera instancia de donde desciende todo, el Espíritu.
Dado el hecho que la primera instancia es de donde desciende todo y en donde todo habita podemos también establecer que de una manera paradójica, es un estado de nada, y de todo. Pues dado las cualidades innumerables que podemos dar no, lo llenan y mucho menos las que no podemos incluir lo definen absolutamente en ningún momento. Es este estado virgen; que es lugar, de donde la idea desciende en su manera única, en donde se concibe toda posibilidad de infinitas maneras; de una manera finita se puede confundir dado conceptos pre definidos que lo cataloguen como una limitacion. Aunque acepto que tratar de explicarlo en palabras lo vuelve finito, pero el propósito de este ejercicio de introspección es transmitir una reflexión intima, de meditacion.
EHTOS, la predisposición para hacer el bien:
He aquí, la gran idónea e idealista concepción; que el lugar de donde desciende la benevolencia es la guarida del Espíritu. Muy claro queda establecido, que esto aquí antes mencionado es un estado de consciencia y que este estado de consciencia esta vinculado directamente con los habitós que conforman el carácter y la identidad de un individuo, que a su vez se refleja en una sociedad y vice-versa.
Hago un llamado a la consciencia de que cada cual que lea estas palabras a que reflexione, medite y discierna lo que aquí ha sido plasmado, mas allá de las palabras o del método, sino, con una mente abierta y dirigida por el corazón intuitivo que todo lo conoce. La verdad es clara y no necesita explicación, somos capaces en nuestra gran divina virtud de ser, pues la vida nos muestra esta gran verdad. Este ejercicio es solo una flor el un gran jardín, con la gran intención de detenerse a observar su belleza sublime. Si el autor fuese pintor, esta obra seria un cuadro, si fuese músico, esta obra seria una composición melodica. Mas allá de cualquier método se encuentra este lienzo dibujado en frente de usted, con el propósito de que mire el espacio fuera de las palabras; escuche los silencios después de cada letra, y aquí se erradiquen los habitós, las costumbres, y se nos devele la novedad del Espíritu.
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