Verbo

 Sentado en mi rio,
 en la orilla de la unción,
 en esa tranquilidad en que fluye este cuerpo;
 con paciencia todo se libera.

Ahí contemplo la gran obra,
 en donde el amor no disminuye,
 ahí, en donde se erradica el tiempo,
 entiendo.

He aquí testigo,
he creado un poema,
de la nada;
aquí en donde mis metáforas
se vuelven danza.

En esta música del silencio,
contemplo,
el tiempo,
y la melodía silente.

Un, dos, tres,
es esa la magnitud que crece,
fluyendo el poeta,
en la libreta.

Un, dos,
marca el momento único,
en donde este lienzo en blanco se ha vuelto,
letras.

Acaba la incertidumbre,
aquí adentro tanto se asemeja,
en este momento,
los números ausentes.

Donde la inmensidad se dispara,
contemplo,
la gran obra,
todo llase en el alma...
...y en la naturaleza...

He aquí testigo,
el inmenso lienzo dibujado,
para luego volver
a transformarse.

Es una rueda el
Dharma,
la gracia del cosmos,
habita en un Mandala.

Quien habita en el rio,
fluye con aquello que no tiene nombre,
un hilo,
un caudal,
el ritmo.

Música,
inmensa redención del poeta,
el verbo entre letras.

YO SOY,
SIENTO,
HAGO,
AMO,
VIBRO,
VEO,
Y ENTIENDO.

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