Libertad y Principio
"El fascismo es el gran adversario...el fascismo en todos nosotros, el que nos lleva al deseo del poder, este es el mismo deseo que nos aprisiona, es el mecanismo principal de nuestra propia explotación." -Michel Focault
En lo absurdo de la conciencia se encuentra la noche sin estrellas, pues el norte termina perdido en un horizonte extraviado. Aun así cabe la posibilidad de poder buscar el cielo estrellado y un nuevo amanecer.
Ha sido la vida escenario de la experiencia para una gran variedad de posibilidades. En nuestra era pos- moderna se ha visto plasmado este gran adversario al que Focault se refería como fascismo. Pues el fascismo es una condición del espíritu y del alma, que nos lleva por senderos que en nuestra historia se plasman y hacen eco de las grandes equivocaciones y horrores de las épocas.
El mecanismo actual que presenciamos diariamente esta determinado por una manera individualista de ver la vida. El individualismo egoísta ha pasado a ser la prioridad y la conveniencia de muchos, a su vez se ha visto reflejado de manera abrumante por los resultados que hemos visto en las desventuras humanas. Mas allá del materialismo y la adquisición de bienes que se asimilan como ventaja sobre el promedio, nos llevan a la explotación colectiva, que en ningún momento beneficia al explotado, ni al explotador. Se erradica así mismo en su condición, totalmente vinculada con el acto y su consecuencia.
El concepto democrático va mucho mas allá de clamarse como victorioso sobre el terreno político-social. Pues en su esencia es un proceso de continua evolución hasta el momento en que sea necesario su erradicación bajo los términos y condiciones en donde la evolución de la sociedad nos ha de permitir la madurez y la sensatez adecuada del espíritu que nos lleve a una igualdad colectiva. Puede sonar idealista o utópico pero el progreso es un proceso evolutivo continuo no una meta determinada como final.
Existe entonces esa gran señora llamada libertad que nos alimenta el espíritu con la oportunidad de crecer en conciencia, fuera de mecanismos y engaños que nos hacen creer que no es posible. En ese caso seria todo lo contrario, el hombre ha engendrado la adversidad por creer estar fuera de la naturaleza, cesando y negando su propia procedencia. La democracia es un paso, el cual requiere que nosotros mismos recordemos el orden natural universal. Pues los accidentes son poco probables dentro del orden, mas bien creados por ciertos intereses egoistsas que nos separan de la gran verdad.
Pues lo ha dicho un gran maestro, "Aquel que tiene hambre y sed de espíritu es por que ya ha sido saciado por el pan del hombre y busca mi pan que es el alimento de la vida eterna." Pues todo aquello finito esta destinado a desaparecer, y todo aquello eterno destinado a permanecer, queda de nuestra parte clamar la libertad consientes de la responsabilidad que implica obtenerla. Solo entonces podemos crecer, pues el fascismo olvida al espíritu y sin espíritu no hay nada coherente, es este el estado de la explotación que en su misma condición erradica a la posibilidad. Esta es la gran bestia la cual nuestros ancestros nombraban, la bestia de la intransigencia, la bestia que se encuentra en nosotros y a su vez se externaliza en nuestro diario.
Aunque la verdad no necesite defenderse, en mi libertad responsable hago un llamado a la conciencia. A esa coherencia que entiende mas allá de las palabras, que ante nosotros se encuentra en nuestra vida. Muy bien sabemos que es lo correcto. La comodidad podrá parecer un trecho que nos lleve a la seguridad, pero sin paz que es la vedadera certeza nada funciona. Lo finito esta destinado a perecer, lo eterno prevalece y la ley divina es clara, no sera ninguno castigado por su ira o su irreverencia ante la ley; sino su ira y su ignorancia seran quienes los castigara.
Mire a su alrededor, reflexione, comparta, observe, medite y discierna antes de otorgar su libertad a quienes claman el orden.
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