Sobre el Fin y el Principio


Mucho hemos visto en la vida, muchas situaciones que se nos han puesto de frente para revelarnos la verdad del sendero. Al menos en el sentido máximo de la sublime verdad, la cual a veces no palpamos, por dejarnos llevar por ilusiones de miedo. Si, es el miedo aquel que se pinta como grande pero en realidad es pequeño. Su pequeñez se basa en el fenómeno iluso de aparentar ser grande. Así se nos envuelve en el velo de la ilusión, con el simple hecho de prestarle atención a lo pequeño, descartando lo grande.

El gran objetivo de la filosofía, es mirar desde el séptimo cielo, el cielo del entendimiento, el cielo de los que contemplan. La vida es una contemplación constante en si misma, dentro de la experiencia. Descartando aquello viejo, transformándolo en algo completamente nuevo, todo el tiempo, donde de una manera paradójica el tiempo cesa en sucesos volviéndose un ahora.

Los puntos de vista desde una perspectiva envuelta en ilusión descartan toda la posibilidad que se nos regala con cada momento. A veces las mismas situaciones de la vida nos llevan a lugares nuevos que se vuelven inevitablemente inefables, que nos colocan en una realidad grande aplastando aquella pequeñez que siempre se niega a ver. Aquí en este lugar de siempre se encuentra la grandeza del Espíritu. Por más que nos hayan vendido la ilusión de que somos pequeños, las definiciones de la vida empiezan a erradicarse en la verdad y el amor.

Hoy es ese día de siempre, que nos brinda la oportunidad nuevamente de crecer y aceptar nuestra grandeza en Espíritu. Somos uno con el Padre y La Madre cósmica, somos el unísono de la melodía eterna tracendiendo el tiempo, llevándonos con nosotros experiencias nuevas que nos llevan de la esperanza de un nuevo día. Mas allá del armagedón, de todo aquello que nos han vendido como cierto, nos encontramos aquí de nuevo con la posibilidad de crecer. Mis deseos para ustedes, de un idealista a otro que algún día encuentren la infinita posibilidad de encontrarse con un lienzo en blanco en donde se dibujen todas esas posibilidades.


No teman, jamas se den por vencidos, y que siempre sea Dios quien dirija su camino.

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