Contemplación 101
La contemplación se ha
convertido en un arte muy poco practicada por nuestra sociedad pos-moderna. Nos
encontramos en un tiempo en donde toda aquella consecuencia de nuestras
acciones se refleja claramente en nuestra realidad. Todo aquello que el paradigma
establecido ha dado por hecho o por práctica común cada día se desvanece como
arena entre las manos de un tiempo ya caducado. Se puede percibir alrededor y
todos lo entendemos a cierto grado o con certeza que hay algo sumamente
importante que necesita rescatarse de las manos de la inconsciencia.
El materialismo ha consumido mucho de nuestra estadía en esta gran obra del universo. Nos ha convertido en extraños a una madre naturaleza de la cual formamos parte, una y otra vez todo nos apunta al lugar del comienzo. Al reflejo de nuestros gobiernos, que fundamentalmente se encuentran ajenos de toda verdad y la artificialidad ha tomado parte de la ejecutoria del "progreso". Pues tal progreso es abyecto, inicuo, falto de base o de encuentro con nuestra más profunda esencia espiritual, el espíritu y el progreso se han vuelto dos paralelos, lamentablemente me podrán catalogar como pesimista lo cual no soy, pero el camino del dichoso progreso es hoy camino de vicio y no de virtud.
Mas allá de cualquier otra pasión de ideología o de afiliación se encuentra una profundidad que aparece como imposible en vista de la ceguera o la ignorancia, pues atenta contra toda condición que la mantiene en control de la vida del individuo y de la vida cotidiana y es tal vía la que promueve el estado caótico que se ve a escalas mayores y menores. Esto representa una gran oportunidad, si, pues la verdad todo lo puede, y más allá de cualquier sentido de culpabilidad o derrota se encuentran las soluciones esperando a que nos sentemos a contemplar.
Si, pues siempre hay algo que falta en el vacio de la condición de nuestro ego, algo incesante que busca la explicación y los porque y con la contemplación obtenemos todas nuestras respuestas. Tan sencillo como eso, contemplar nos lleva a la fuerza primordial, a la primera causa. Donde toda explicación cesa con el entendimiento puro que comprende nuestro ser, aquella inocencia que conserva la más profunda sabiduría, el gran espacio de nuestro corazón. El unisonó de toda la creación, el Espíritu Santo, nuestra Madre quien nos nutre con su amor, la vía de todo conocimiento se encuentra en el seno de su esencia, esa es la vida.
La vida podría ser definida de tantas maneras, pero es ese silencio en donde se encuentra el entendimiento sagrado. Se ha develado a través de todas las épocas una y otra vez, y esta no es la ecepción, la vida esta definida en si misma por la experiencia; contempla anda, veras que el mundo esta tan lleno de falacias que situaciones pequeñas se dan por grandes. Siempre se preocupa uno por lo pequeño y entonces deja uno de permanecer en lo grande.
Todo es cuestión de perspectiva, mas allá de la teoría dado por alusión que la duda pesa, en nuestro corazón se encuentra la verdadera certeza. No hay lugar más grande, aunque nos hayan mentido, aunque se ha dado por hecho que valen más las historias pasadas de la decadencia, que el presente pleno lleno de oportunidades.
El materialismo ha consumido mucho de nuestra estadía en esta gran obra del universo. Nos ha convertido en extraños a una madre naturaleza de la cual formamos parte, una y otra vez todo nos apunta al lugar del comienzo. Al reflejo de nuestros gobiernos, que fundamentalmente se encuentran ajenos de toda verdad y la artificialidad ha tomado parte de la ejecutoria del "progreso". Pues tal progreso es abyecto, inicuo, falto de base o de encuentro con nuestra más profunda esencia espiritual, el espíritu y el progreso se han vuelto dos paralelos, lamentablemente me podrán catalogar como pesimista lo cual no soy, pero el camino del dichoso progreso es hoy camino de vicio y no de virtud.
Mas allá de cualquier otra pasión de ideología o de afiliación se encuentra una profundidad que aparece como imposible en vista de la ceguera o la ignorancia, pues atenta contra toda condición que la mantiene en control de la vida del individuo y de la vida cotidiana y es tal vía la que promueve el estado caótico que se ve a escalas mayores y menores. Esto representa una gran oportunidad, si, pues la verdad todo lo puede, y más allá de cualquier sentido de culpabilidad o derrota se encuentran las soluciones esperando a que nos sentemos a contemplar.
Si, pues siempre hay algo que falta en el vacio de la condición de nuestro ego, algo incesante que busca la explicación y los porque y con la contemplación obtenemos todas nuestras respuestas. Tan sencillo como eso, contemplar nos lleva a la fuerza primordial, a la primera causa. Donde toda explicación cesa con el entendimiento puro que comprende nuestro ser, aquella inocencia que conserva la más profunda sabiduría, el gran espacio de nuestro corazón. El unisonó de toda la creación, el Espíritu Santo, nuestra Madre quien nos nutre con su amor, la vía de todo conocimiento se encuentra en el seno de su esencia, esa es la vida.
La vida podría ser definida de tantas maneras, pero es ese silencio en donde se encuentra el entendimiento sagrado. Se ha develado a través de todas las épocas una y otra vez, y esta no es la ecepción, la vida esta definida en si misma por la experiencia; contempla anda, veras que el mundo esta tan lleno de falacias que situaciones pequeñas se dan por grandes. Siempre se preocupa uno por lo pequeño y entonces deja uno de permanecer en lo grande.
Todo es cuestión de perspectiva, mas allá de la teoría dado por alusión que la duda pesa, en nuestro corazón se encuentra la verdadera certeza. No hay lugar más grande, aunque nos hayan mentido, aunque se ha dado por hecho que valen más las historias pasadas de la decadencia, que el presente pleno lleno de oportunidades.
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