Oscuro de la Fuerza
Oscuro de la Fuerza
A combatirte,
que es necesario que te tenga presente, a redimirte de las impurezas de la
ignorancia. A inquietarte la existencia pa' ver si te mueves, en estas
velocidades que se requieren, pues en este camino no es todo color de rosas, no
todo lo que brilla es oro y en ego se muere.
Pues víctimas
de la emoción son estos seres que veo a mi alrededor, conforme a lo que hay,
pues más allá se haya incierto.
¡La oscuridad
les causa miedo y en ella están dentro!
Vive, muere, renace, que se está acabando el tiempo, vive, muere, renace,
que el omega pretende terminar al cero, y no habrá cero en esa ira,
no habrá recuerdos en el rencor, no en la malicia, ni en la soledad.
El futuro se encuentra oscuro según la matemática fría, ciencia que
elimina probabilidades a cuenta de dioses falsos...
¡Sistemático el movimiento de lo absurdo!
Despierta
vuelve, pa' ver si una sonrisa florece, que la velocidad cada vez se mueve más
rápido y vuelve solamente a destruirte en tu orgullo, sal, sal, sal humana de
lo muy humano del hilo que te amarra....
¡que el mundo
dejó de ser mundo el día en que lo negaste!
¡Vuelve!
Por qué he
salido de esa oscuridad y me senté a observar y la vida no es tan mala
na', pues un Ángel me ha dicho que la soledad es para el que no
quiere ver lo que tiene de frente, el que se encierra entre cuatro
paredes, soledad es el decir las palabras para tu entenderte y que más
nadie te entienda.
¡soberbia!
Aquí
sentado el tiempo se me ha parado, oscura la fuerza y necesaria
su sombra, para crecer, para morir, para nacer, alfa y omega, mundo y
estrellas, la brisa, la arena y el grano que se siembra, hoy existo después de
la sombra, después de la velocidad del tiempo, después de los recovecos de mi
humana incertidumbre, hoy la muchedumbre ni pesa, hoy mi risa florece, en
reacción al regalo de la vida, pues es justa, es el karma, lo que se
siembra es lo que se cosecha.
¡Es el drama el camino de la fuerza!
Discurso del luto, trago amargo de mi sonrisa, pues he retornado a la tierra en
que no tiene reproches, velocidades inmensas en el torrente de mi ser, pues
fluyo como el profeta sin nombre, de mis proverbios el dueño, de mis
sentimientos el que los siente, y aquí sentado, observo a un Ángel, sus
ojos y sus sonrisas, la luz vuelve al oscuro de la fuerza.
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